Mi historia en el país de las maravillas

Mi aventura en el país de las maravillas
Ramiro Aizpiri

Era otro día lluvioso desde que estoy acá varado en el medio de un mundo increíble donde asombrosas criaturas y excepcionales paisajes.
Yo iba caminando como todas las mañanas hacia mi casa, ubicada en el norte del volcán que quema todo el pasto verde donde las flores florecen y los pájaros cantan. Luego de 15 minutos, me encontré a un zorrillo el cual descansaba sobre la copa de un árbol. Al llamarlo, este se volteó y cayó sobre el barro y se desmayó. Yo intentando ayudar, sosteni al pobre animal mientras este estaba inconsciente. Al despertar, lo primero que hizo fue mirar a su alrededor para ver si había peligro, al verme este se asustó y soltó un olor tóxico que casi logró desmayarme, por suerte pude escapar.
Seguí caminando río abajo, y al estar tan cerca del agua unos peces saltaron contra mí intentando arrancarme la piel, ya que estos eran carnívoros. Para evitarlo, tome una red de pesca que estaba sobre una roca y pude atrapar a todos de un solo tiro, o al menos eso creía…; hasta que uno se soltó y me mordió. No podía liberarme, la tenía comiendome de mi zapato. Pensé que no había escapatorias de esto hasta que una criatura saltó del árbol y aplastó al pez.
Al hacerlo este huyó y se fue por medio de una selva. Yo asombrado y feliz de estar vivo, emprendí la búsqueda hacia el medio de la jungla. Estaba interesado en saber quién era esa sorprendente animal. Al entrar escuche un par de sonidos, creo que eran voces dentro de mi cabeza que me decían que encuentre a la bella bestia que me salvó el pellejo. Seguí caminando a ver si podía encontrarla, pero no pude, en cambio, me cruze con una araña con 16 patas que median alrededor de 5 metros de largo.
Ella se llamaba Nancy, era una araña amigable y aterradora pero con buenos modales. Además de eso, vivía sola con otros tres niños que le pertenecían a ella. Yo me sentía muy pequeña en comparación a Nancy ya que ella media extremadamente grande y muy protectora con sus hijos, ya que cuando me le acerqué ellos se alejaron como en un modo de protegerlos. Yo le pregunté si sabía quién era, pero nadie lo sabe, es el animal que se oculta durante el día y caza por la noche. Como no sabían le agradecí por la molestia y emprendí mi viaje para poder conocer al héroe me salvó la vida.
Este lugar era un nuevo mundo que se aparentaba ser un país en el cual sucedían maravillas.
Llegue hasta un lugar, al principio no sabía lo que era hasta que entré, era una pequeña casa en el árbol. Esta estaba rodeada de muchas hojas y demasiadas bananas para poder sobrevivir todo un invierno completo. Al ver esto me imagine que clase de criatura vivía aquí. Poco tiempo después escuche un sonido que venía de afuera, parecía una bestia enfurecida, al rato este gigante de apareció frente a mí. En ese momento me di cuenta que me había salvado… un gorila. Y ahí estaba, parado frente a mí y yo no tenía ni una posibilidad de escapar de esta situación. Como el gorila estaba del otro lado de la habitación intente moverme de lugar poco a poco para llegar hasta la puerta. Al hacerlo no tuve otra opción que levantarme del suelo, pero no pude lograr no hacer ruido. Al pisar la madera se escuchó un;” nnnn” que alertó al gran devorador de cuerpos.
Esta no me atacó enseguida sino que me miró fijamente, como si no hubiera visto a ningún humano antes. Seguramente yo era el primero. Al rato me hice amigo y me divertí como nunca en mi vida. Pero no terminó así. A los pocos meses una nueva amenaza llegó al país de las maravillas, y era mi obligación protegerla.

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